PASTEROS NI LA BIBLIA LOS SALVA


CATEQUESIS XII
5. Preguntémonos, en primer lugar, por qué vino Jesús. Y no repares en mis razonamientos, a los que quizá podría contradecirse mediante sofismas. Ahora bien, si no aceptas los testimonios de los profetas acerca de cada una de estas cosas, no creerás en lo que digamos. Si no aprendes por las Escrituras lo referente a la Virgen, al lugar, al tiempo y al modo, tampoco recibas testimonio de hombre alguno10. Pues sobre éste que ahora está aquí y os instruye puede recaer alguna sospecha, pero sobre el que pronunció las profecías, hace mil años e incluso más tiempo, ¿quién puede tener reticencias si está en su sano juicio? Por tanto, si buscas la causa de la venida de Cristo, acude simplemente al primer libro de la Escritura. En seis días hizo Dios el mundo. Pero éste existe para el hombre.
26. «Los que ya había devorado, son, con toda probabilidd, los justos del Antiguo Testamento. No sólo Cristo no fue «devorado» por el diablo en la muerte, sino que tampoco lo fueron los justos del Antiguo Testamento. Cf. más abajo, cateq. 14, núms. 17 y 19.
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¿Hay diseño en la naturaleza?
El argumento de la improbabilidad. Algunas circunstancias parecen tan inesperadas que uno sospecha que debe haber intervenido algo más que el azar. La mayoría de los hombres de ciencia están dispuestos a atribuir al azar un resultado si se puede esperar que ocurra cinco veces en cien pruebas. Algunos hombres de ciencia disminuyen todavía esta probabilidd a una en mil, dependiendo de la naturaleza del evento. Pero hay límites a lo que uno podría aceptar razonablemente como resultado del azar. Si la probabilidad de un evento es excesivamente baja, es razonable suponer que no ocurrió como resultado del azar. Si el acontecimniento también parece tener un propósito, es razonable suponer que el evento fue guiado por una mente inteligente.
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