IMPERDIBLE:"QUE LE PASA A LA GENTE"


Roberto Carnaghi con Página/12
Las reflexiones de un señor de la escena


" A la hora de componer me valgo mucho del teatro. A Lisandro le agregué cosas que de pronto hacía Alejandro Urdapilleta en Rey Lear. Dentro de cada línea de personaje, robo cosas de todo el mundo. Me sirvió también Arturo Ui para hacer Lisandro, también leer obras sobre Hitler o ver La caída, de Bruno Ganz. No por casualidad Lisandro combina amabilidad y afecto con perversión criminal. Lisandro muestra distintas facetas, porque hacer un malo lineal aburre y no se condice con la realidad. El ser humano no es blanco o negro: fluctúa entre uno y otro opuesto. Me han criticado diciendo que a Lisandro lo humanizo demasiado"


"...no hay peor cosa que el ser humano. Que, en realidad, lo que duele es saber que pueden surgir hijos de puta de semejante calaña de su propia especie. Los animales no torturan: matan para morfar y sobrevivir. El ser humano es la especie más jodida del planeta. A partir del dolor, Lisandro lo único que hace es lo que hacen la mayoría de los represores: vuelven a la Iglesia, se vuelven místicos. ¿Cómo se concibe que un tipo tan brutal como Etchecolatz, cuando lo condenan, tenga el tupé de decirle al juez que el único que juzga es Dios? ¡Justo él, que cuando era el que juzgaba mandaba a matar sin pensar si Dios estaba de acuerdo o no! Lo mismo hizo Videla, que durante el juicio leyó la Biblia...

Siempre me pregunto de qué manera mi interpretación pertenece al país en el que vivo. ¿Cuán cerca está la interpretación de un papel con lo que pasa alrededor? A cada personaje le impregno la carga histórica y social del país. Desde el corrupto de Tato hasta Lisandro. Por eso no estoy de acuerdo con que el horizonte sea la actuación americana en vez de fijarnos en los nuestros, que aunque no tenían escuela alguna conocían nuestras costumbres. Es importante ver dónde uno vive y cómo es la gente con la que uno vive.

Se dividen entre los que me odian porque ven en mí a Lisandro, pero también los que me dicen que se divierten. Esa respuesta dual es la misma que se da a nivel social respecto de otras cuestiones. Por eso nos equivocamos tanto como país. Mucha gente me pregunta si Lisandro se va a volver bueno, y yo les respondo que no, que tiene que ir en cana. A veces el público se olvida que Lisandro es un asesino. Y cuando votamos creo que también nos olvidamos de muchas otras cosas; nos quedamos con la imagen simpática y divertida de nuestros gobernantes, y no de las nefastas decisiones que muchos tomaron. Hay un hecho que es ejemplificador al respecto: un día una mina me pidió un autógrafo y cuando le pregunté su nombre me dijo que pusiera “para mi negrita”, que es la manera con la que Lisandro le dice a Elena, su esposa, a la que golpea... Yo me pregunto: ¿qué le pasa a la gente?

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